España: la potencia ganadera

Ganadería Brava Nuñez del Cuvillo
Ganadería Brava Nuñez del Cuvillo

España se ha convertido en estos últimos 25 años en una de las principales potencias ganaderas de la Unión Europea, tanto por la cantidad, como por la calidad y la diversidad de sus producciones.

En los últimos 25 años la ganadería española ha cambiado, y mucho, al ritmo que ha marcado la Unión Europea: han sido las autoridades comunitarias las que con las diferentes reformas de la Política Agraria Común (PAC) han orientado el camino a seguir, especialmente en vacuno de carne y de leche, ambos con ayudas directas a los ganaderos.

Un mercado global en el que brilla con luz propia el sector cárnico español, entre ellos el vacuno, que está incrementado sus ventas de forma continuada en países principalmente árabes, como Líbano. En el “top ten” de los más comercializados en el exterior también se encuentran la leche y sus derivados.

La ganadería española es eminentemente de producción en intensivo; si bien la práctica en extensivo tiene un papel fundamental en el mantenimiento del paisaje, de razas autóctonas, de la biodiversidad y de ecosistemas únicos.

La dehesa es uno de ellos y constituye el hábitat natural del cerdo ibérico; raza oriunda de la Península de la que se obtiene el jamón ibérico, una de las joyas gastronómicas.

Y es que la excelencia de los productos ganaderos españoles ha sido respaldada por la Unión Europea en estos 25 años, con el reconocimiento de numerosas denominaciones de origen (DO) e indicaciones geográficas protegidas (IGP) repartidas por todo el país.

El sector porcino español representa el 15% del total de la Unión Europea, siendo el segundo mayor productor de carne de cerdo después de Alemania.

Los cultivos

España es el segundo Estado comunitario en cuanto a extensión agrícola, con cerca de 25 millones de hectáreas de superficie agrícola utilizada.

Los cultivos herbáceos ocupan el mayor número de hectáreas, aunque en menor proporción que en la Unión Europea. Le siguen los cultivos leñosos con un 35% frente al 7% europeo.

Por superficie cultivada, el olivar sigue situando a España en la primera posición a nivel mundial.