¿Qué es la intolerencia a la lactosa?

Fidel Sánchez Alayo comenta sobre la intolerancia a la lactosa
la intolerancia a la lactosa

¿Tienes dolor de estómago, hinchazón y gases cada vez que tomas leche, queso o yogurt? Podría tratarse de los sintomas de intolerancia a la lactosa, alergia a la proteína de la leche de vaca o simplemente que digieres mal la lactosa. Pero, lo que todos nos preguntamos es ¿Cómo saber si tengo intolerancia a la lactosa?

La intolerancia a la lactosa es la incapacidad del organismo para digerir correctamente el azúcar presente en la leche, ya sea de vaca, cabra o incluso materna. Se trata de una afección bastante frecuente y se estima que casi la mitad de la población mundial padece intolerancia a la lactosa, en un grado más o menos grave. Si tienes estos sintomas de intolerancia a la lactosa, lo más recomendable es que realices el “Test de Intolerancia a la Lactosa”. Es una prueba que busca la presencia de glucosa en la sangre. El cuerpo produce glucosa cuando la lactosa se descompone. Para esta prueba, se tomarán varias muestras de sangre antes y después de que usted beba un líquido que contiene lactosa. Luego de esta prueba se puede definir que tipo de intolerancia a la lactosa tienes.

La causa de la intolerancia a la lactosa se origina cuando el intestino delgado no produce la cantidad suficiente de una enzima (lactasa) que le permite digerir el azúcar de la leche (lactosa).

Dos tercios de la población mundial sufren intolerancia al azúcar de la leche, por lo que la producción de lácteos sin esta sustancia cada vez es mayor. En torno a estos productos sin lactosa, desde la leche hasta otros derivados, han surgido diferentes mitos y creencias que quiero desmontar.

Actualmente existen pastillas para intolerancia a la lactosa, el uso de estas pastillas podría permitir una dieta más flexible, con la ingesta de alimentos fuera de casa que no son 100% garantizados libres de lactosa. Igualmente, serían de ayuda para consumir aquellos alimentos que nos encantan y de los cuales no hay una versión apta para intolerantes a la lactosa.

Afortunadamente cada vez existen más opciones de alimentos sin lactosa que permiten a los intolerantes seguir consumiendo lácteos. Sigue leyendo y descubre algunos mitos que han surgido en torno a ellos. Para empezar, te adelanto que si crees que su sabor no es igual de rico… ¡te equivocas!

1. Solo los intolerantes pueden tomar leche sin lactosa

¡Falso! Cualquier persona que no padezca alergia a la proteína de la leche puede tomar leche sin lactosa. La única diferencia que tiene con la leche normal, al igual que otros lácteos sin lactosa, es que no contiene el azúcar de la leche. El resto de propiedades nutricionales no son alteradas en el proceso.

2. La leche sin lactosa es más digestiva

Efectivamente, como tu intestino no tendrá que dividir la lactosa en el proceso de digestión, esta será más ligera. No obstante, esto lo percibirán especialmente las personas que sufren intolerancia a la lactosa.

3. No todos los productos para intolerantes a la lactosa son iguales

¡Verdadero! En el mercado puedes encontrar tanto leche como otros lácteos bajos en lactosa o sin lactosa. Los que son bajos en lactosa contienen una cantidad inferior a la que suelen tener en su estado natural (entre 0,1 gr y 1,8 gr por cada 100 ml) y los que son sin lactosa no sobrepasan los 0,1 gr por cada 100 ml. Por eso, si quieres asegurarte de que compras un producto libre de lactosa, te recomiendo que busques en el etiquetado el logo “sin lactosa” de una asociación externa a la marca.

4. Los productos sin lactosa tienen menos calorías

¡Error! A no ser que el producto en concreto sea bajo en calorías, el contenido de azúcares entre la leche normal y la leche sin lactosa es el mismo.

5. Los productos sin lactosa tienen un sabor completamente diferente

Esto no siempre es así. Aunque a los productos sin lactosa se les añade lactasa y esto provoca que tengan un sabor más dulce, cada vez existen más opciones en las que apenas se nota la diferencia. Las mejoras en el proceso tienen como consecuencia que se logre alcanzar un sabor cada vez más parecido al de los lácteos normales.

6. Contienen menos nutrientes que los lácteos normales

Completamente falso. Los lácteos que no contienen lactosa mantienen los mismos nutrientes. Así que si tienes que consumirlos, ¡no te preocupes! Siguen siendo alimentos muy completos, ricos en calcio y otras propiedades muy beneficiosas.

Sintomas de intolerancia a la lactosa

La intolerancia a la lactosa se manifiesta con síntomas digestivos como dolor abdominal, hinchazón, gases e incluso diarrea. Normalmente, estas molestias se presentan poco después de tomarse un vaso de leche, comer queso o terminarse un plato condimentado con una salsa elaborada con leche. Es decir, alimentos que contienen leche. Dependiendo de la gravedad de la intolerancia los síntomas varían y pueden ser más o menos intensos. En el caso del yogurt, por ejemplo, hay muchas personas que pueden ingerirlos tranquilamente, ya que en su proceso de elaboración los fermentos rompen la lactosa, por lo que disminuye su presencia.

Pautas para cuidarse cuando no se puede tolerar la lactosa

Si has recibido un diagnóstico de “intolerancia a la lactosa” ha llegado el momento de cuidarse. Lo más importante es readaptar y reorganizar tu rutina de alimentación. ¿Qué más puedes hacer por tu salud?

  1. Reconocer y evitar los alimentos con lactosa. Cuidar la alimentación es la base del tratamiento para la intolerancia a la lactosa. Por este motivo, tienes que ser capaz de reconocer los alimentos que suelen contener lactosa y sustituirlos por otros libres de ella.
  • Revisar el etiquetado. Hoy en día muchos productos contienen lactosa aunque en teoría no deberían contenerla. Acostúmbrate a leer el etiquetado de los alimentos que consumas para evitar comprar alimentos con lactosa sin querer.
  • Una alimentación completa. Al eliminar los productos derivados lácteos en tu dieta pueden aparecer carencias de calcio o vitamina D, por ejemplo. Es por ello que el yogurt juega un papel muy importante para cubrir el aporte en calcio. Dependiendo del grado de intolerancia a la lactosa, si este es leve se podrá consumir yogurt a diario. Se pueden incluir en tu dieta aquellos que son ricos en calcio y vitamina D como determinados pescados, determinadas verduras, las legumbres y los frutos secos, sabiendo que para cubrir las necesidades diarias de calcio a partir de estos alimentos hay que ingerirlos en raciones mucho mayores.
  • Cuidado con los medicamentos. Un porcentaje muy alto de fármacos contienen lactosa entre sus ingredientes. Coméntalo con tu médico o revisa siempre el prospecto de los medicamentos antes de iniciar un tratamiento.